Archive for June 18th, 2008

18
Jun
08

Cumbia….

Vengo al tribunal a presentar mi histórica duda: acaso una persona se convierte en alienada porque no le gusta la música chicha o la cumbia y parecidos?…

Bueno… todo comienza porque me llamaron alienada a mí, porque no me gusta… argumentos a su favor (según persona x) porque la cumbia es parte de nuestro folclore y si no me gusta entonces estoy renegando de mi propia historia de mi propio pueblo y sus costumbres; argumento que yo sostuve: la cumbia no es parte de nuestra historia para nada, es una música moderna y muy reciente como para considerarla parte de nuestro folclore.

Y bueno, aún lo considero así, lo lamento mucho mucho, pero no me gusta la cumbia, y conozco muchas personas a las que tampoco les gusta (salvo por sus chispoteadas a lo “esos ojitos lindos Hechiceros” jujuju) y no considero que ninguno de nosotros seamos alienados pero me gustaría mucho saber el motivo de que simplemente no nos guste, osea, por ejemplo, a mi como que no me nace el gusto por esa música, lo intenté, de verdad que sí (detesto las críticas negativas, es por eso que procuré tratar de combatir mi supuesta alienación) pero no conseguí que me gustara, al contrario reafirmé mi posición, pero digo… tiene que haber algun motivo, supongo del por qué no nos guste esa música que ha calado y sigue calando tanto en todos los estratos sociales y culturales… por quéehehee Dios mío, por quéee no nos gusta la chicha!!! y sí, me siento mal de que me digan así alienada, suena terrible!, pero me gusta mucho la marinera y muchos bailes típicos la musiquita criolla (no al extremo de oirla todos los días al medio día como algunos y sus “dale y toma”, pero si me gusta bastante), pero no lo consigo con la chicha y exijo que se lave mi honra y se me quite dicho adjetivo, o al menos que se esclarescan mis dudas de si es o no es alienación y si alguien me da un motivo que no sea porque no te gusta y ya, tanto mejor.

18
Jun
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Sobre los popular “dijistes”

Éste error inunda a borbotones los oidos de casi cualquier persona que intente mantener una conversación normal y A DIARIO!!! nosé por qué, pero lo he oido hasta en personas que yo muy bien sé que son inteligentes y todo; a quienes tengo mucha estima también…. y es por eso que espero me disculpen aquellos que se sientan identificados con éste pequeño dardo… pequeño pero muy trepador el bandido, porque si lo he oido hasta en personas que tienen nivel superior (osea que están en la universidad y digamos incluso dentro del popular – y muuuy maldito – “tercio*” ) , incluyendo profesionales y demás; pues imagínense, qué tan frecuente es dicho en las personas que están en el colegio o peor aún que no tienen instrucción alguna.

Bueno, sin tanto preámbulo, éste dardo es el popular “dijistes”, “comistes”, “dormistes” y etc, que taaaanto se oye por todo lado, si tú que estás leyendo ésto, te preguntas de qué rayos hablo, que cosa tengo yo en contra de esos lindos verbos y su respectiva conjugación, bueno, entonces éste post es especialmente para tí, y no creas que de mala, al contrario, enhorabuena que lo estes leyendo, a ver si te ayudo un poco; porque lo que sucede con éstas palabras (dijistes, etc) es que están mal conjugadas porque ésa “-s” final, no va en la conjugación de la segunda persona “tú”, cómo así?, bueno, aquí te dejo a mi genial amigo Fernando para que él, te explique mejor, espero que no les aburra y lo encuentren tan interesante como yo….

Un saludo desde aquí a mi mal amigo “haiga” y compañía, que de él ya haré cargo en otro momento…

De encontrarlo aburrido, no hagan comentario… simplemente no lo lean no? total… yo puedo escribir lo que quiera no? es mi blog, y si no aprecias éstas genialidades…!!!!!!

“Dijistes

O vinistes, o mirastes o estuvistes, tanto da: me refiero a la -s final espuria, que multitudinaria y pujante está invadiendo el habla de todo el mundo, incluidos muchos locutores de radio y televisión y hasta muchos actores que interpretan obras de lenguaje acrisolado no dudando en salpimentarlo con tan enojosa zafiedad.

Esa irrupción de la -s en la segunda persona singular de los pretéritos lleva muchos siglos amagando, pero siempre en forma de intentona sofocada y claudicante ante la más vigorosa reacción de la escuela.

Pero, insisto, la acción de la escuela ha sido más fuerte a lo largo de los tiempos, y aunque no ha podido acotolar tal -s (si se me permite el estupendo aragonesismo), la ha mantenido a raya. De hecho, no podía oirse en boca de personas medianamente islustradas, y por supuesto, era imposible leerla fuera de textos deliberadamente avulgarados. Hoy, en cambio… Basta con que escuchen a estudiantes, y aun a muchas personas de carrera, que presten un poco de oído al transistor o al televisor: el tímpano se les va a poner perdido de eses. Lo cual tiene, por sí mismo, menos importancia que el hecho de que da testimonio, a saber de la vertiginosa pérdida de prestigio que las enseñanzas de la escuela están experimentando; y la correlativa falta de sanción socual que acompaña a aquella rebeldía, que no es un puro y vital ejercicio de la libertad, sino un indicio, me imagino que pavoroso, del camino que está recorriendo la cultura colectiva.//…”